Arte contra la crisis, próxima exposición de la obra de Óscar Ruiz en el MADC

Óscar Ruiz, artista plástico


Comunicado de prensa Dirección de Cambio Climático - Óscar Ruiz decidió nutrir su propio bosque de pastos marinos y, en cuestión de meses, comenzó a crecer. Conforme se fue desarrollando, llegaron algas y peces de colores a habitarlo. Pronto, estará listo para trasladarse a su destino final: el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.

El bosque de Ruiz es, en realidad, una instalación artística hecha con cuerdas, telas, algodón y hasta plástico reciclado. La obra emula a un bosque de sargazo real, con todos sus problemas reales. “Existen peces, erizos y microalgas que se ven afectadas (por el cambio climático)”, explica.

Para crear la instalación, él siguió un proceso inusual. Antes de comenzar la obra, se reunió con científicos del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR), quienes le ayudaron a visibilizar los problemas que afectan a los bosques submarinos.

“Ha existido una barrera con la ciencia. Se nos hace al resto de mortales una cosa lejana. Pero el arte, a través de una exhibición a la que irán niños de escuela o estudiantes de colegio, logra hacer de esos problemas algo tangible”, dice el artista y diseñador de modas.

El proyecto de Ruiz es uno de los 8 seleccionados para las residencias de arte y cambio climático de nuestro proyecto Próxima Temporada. Esta es una iniciativa que planteamos el año pasado y a la que se sumaron el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) y el apoyo del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), con fondos del NDC Partnership y la coordinación de la productora Indefinido. Del 22 de abril al 19 de junio, el público podrá conocer las obras en el MADC. 

“En Costa Rica tenemos políticas climáticas ambiciosas y planes muy sólidos para descarbonizar nuestra economía y adaptarnos al cambio climático. Con proyectos como Próxima Temporada, ahora estamos también continuando nuestros esfuerzos en incluir a la ciudadanía en la acción climática de una manera creativa y atractiva”, dijo Patricia Campos, directora de la DCC.

Mediante Próxima Temporada, pudimos apoyar a este grupo de artistas —con los fondos del NDC Partnership— para que crearan sus obras inspiradas en el cambio climático. Pero había una condición: antes de empezar, debían aliarse con centros de investigación científica para informar sus piezas. Ellos ya completaron esta etapa y ahora están en la última fase de producción antes de la inauguración.

¿Por qué recurrir al arte? Tal como lo dice Ruiz, porque es una poderosa herramienta para enfrentar la crisis climática. Un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología encontró que las personas expuestas al arte climática mostraron mayor apoyo a las políticas de descarbonización. La razón principal son los vínculos emocionales que experimentaron. Gracias a las emociones, luego activaron procesos cognitivos de aprendizaje.


Pese a su importancia, el arte no es una herramienta que hayamos usado hasta el momento para incentivar la acción climática. Daniel Soto, curador del MADC, dice que Próxima Temporada representa un giro distinto a lo que tradicionalmente se ha hecho. 

“Si uno hace una revisión histórica de los temas que trabajan los artistas en Costa Rica, el paisaje siempre ha sido muy importante. Pero aquí da un vuelco. No es solo un paisaje contemplativo, económico o político, sino que hay un sentido de responsabilidad por atender lo que acontece”, indica.

Sara Mata es una de las artistas que exploró el tema. Ella visitó la Estación Biológica La Selva, durante varios días, un sitio en Sarapiquí donde el cambio climático está afectando el crecimiento del bosque tropical. Los científicos han logrado documentar los impactos con datos, pero ella decidió contar la historia de forma distinta: con fotografías.




“Cuando pensamos en el bosque tropical húmedo, solemos ver imágenes exuberantes. Pero ese mismo bosque también enfrenta cambios. Las imágenes se vuelven un poco perversas porque no reflejan toda la realidad”, señala.

Mata recibió mentoría de la Organización de Estudios Tropicales (OET) y se dispuso a crear imágenes que sí cuenten la realidad del bosque; imágenes de un ecosistema lleno de cambios y tratando de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.

Una de las virtudes del arte para explorar estos temas es la sensibilidad, dice Carlos Fernández, otro de los artistas participantes. “Usualmente la ciencia es metódica y rígida. El arte es libre y abierto. La combinación de ambas es otra forma de hacer divulgación”.

Él decidió explorar los vínculos que tenemos con nuestro plato de comida, algo afín a sus otros trabajos en agricultura orgánica. Para hacer esto, realizó una cena con 28 participantes, en la cual compartió un monólogo sobre la huella de carbono que puede tener nuestra comida.

Para él, la residencia ha representado una oportunidad para producir obras de un enorme valor. “Es importante que no se quede en una temporada. Ojalá haya una Próxima Temporada, que sea una tradición y no solamente un proyecto aislado”, concluyó.